
FUENTE: www.ecoeduca.cl
En especial, cuando se trata de verduras y frutas, lo mejor sigue siendo comprarlas en la feria del barrio, al casero de toda la vida. La posibilidad de comprar a los propios productores - como casi siempre ocurre en las ferias de productores - es conveniente: los productos son más baratos; están cosechados en pequeña escala por pequeños agricultores en estado óptimo de maduración, deteriorando en menor grado el ambiente; no vienen sobreenvasados; como los vendedores son los propios productores, a quienes ya conoce, puede indagar acerca del modo cómo los vegetales y frutas fueron cosechados, permitiéndose saber si se utilizaron pesticidas u otros productos dañinos durante su cultivo, o si fueron regados con aguas servidas...
En Chile ya se están dando los primeros pasos en la agricultura orgánica. Se estima que se exportan anualmente 1.100.000 kilos de productos orgánicos entre kiwis, hierbas medicinales, rosa mosqueta, espárragos frescos y pimentón deshidratado y un grupo de agricultores del Valle de Aconcagua está experimentando en parte de sus viñedos estos sistemas de producción. A nivel de consumo interno, en Santiago el grupo Tierra Viva, Agricultores Orgánicos de Chile, venden verduras orgánicas, abono orgánico y dan asesoría para control biológico de plagas, entre otras cosas.
En una encuesta realizada en la Región Metropolitana se determinó que un 72% de los consumidores están dispuestos a pagar un sobreprecio por productos que estén libres de residuos químicos.
Para que se tomen en serio estas recomendaciones, habría que decir que enfermedades como la fiebre tifoidea (tifus) o hepatitis (que se originan a ingerir verduras y frutas contaminadas con bacterias) han aumentado inusitadamente en los últimos años, tanto en Santiago como en el país.
No toda la verdura es regada por aguas de alcantarilla, es justo que también lo sepa. En varios supermercados, desde hace algún tiempo, se están vendiendo hortalizas regadas con aguas de pozo. Es notable la diferencia en el sabor y en la textura. Usted puede identificarlas porque las etiquetas expresamente lo indican. El único inconveniente que tienen es que algunas vienen demasiado envasadas, asunto que para este tipo de productos no se justifica. En todo caso, el hecho de que se rieguen con agua de pozo no asegura la ausencia de coliformes. Sería importante que, en un próximo paso, las aguas se sometan a algún tipo de certificación.
Ojo con las frutas cultivadas intensivamente: los pesticidas han entrado de lleno en la producción frutícola. Cuando seleccione su fruta, no elija las más grandes, las más perfectas, las más brillantes. Si tiene una mordedura de gusano, quiere decir que por ahí no anduvo tanto pesticida. Es preferible la salud antes que la cosmética. Algunas manzanas muy brillantes han sido tratadas con cera, lo que puede afectar a su estómago. Luego de conocidos estos datos, lo menos que puede hacer como consumidor es exigir que en las etiquetas estén señalados los aditivos específicos que contienen los productos. Es un derecho mínimo de todo comprador: Saber qué está comprando.
Discrimine los productos de acuerdo al siguiente criterio: fíjese que las etiquetas señalen la composición general de aditivos del producto; que se señalen específicamente estos aditivos (ej: que no diga sólo "preservantes autorizados", sino que diga "nitritos"); la carencia de esta información en productos de alimentación que, según su criterio, debieran tenerla, debiera significar el rechazo automático de esa compra, a modo de prevención; prefiera los productos sin aditivos: váyase a la segura.
Mantenga una sana duda cuando se tope con los tan utilizados aditivos alimenticios. Hoy en día los alimentos están llenos de colorantes, espesantes, saborizantes, preservantes, etc. Está comprobado que muchos de éstos contienen tóxicos que afectan a los genes y son cancerígenos. En general, trate de evitar todo tipo de aditivos en los alimentos que consume.
La obtención de los alimentos tiene un alto impacto en el medioambiente, debido a que son producidos en el campo, procesados en industrias, envasados, transportados, comercializados y sus desechos descartados como basura. Eso sin tomar en cuenta el costo para la tierra que conlleva la agricultura y ganadería intensivas. La producción de cereales, que constituye el cultivo intensivo más abundante en el planeta, ha provocado la eliminación de vastos bosques tropicales y ha deteriorado el suelo de manera grave. Asimismo, todos los cultivos en gran escala ocasionan daños irreparables para el medioambiente. Algunas pruebas realizadas en Estados Unidos indican que las granjas modernas de producción intensiva pierden al año cuatro veces más tierra de labranza que las granjas orgánicas.
Si usted quiere ser un consumidor de alimentos sanos y lo menos dañinos al medioambiente, afortunadamente puede hacerlo hoy día en Chile. Aunque aún no es suficiente, cada vez se incorporan al mercado más empresas que procesan alimentos orgánicos muy saludables. Entre las marcas de alimentos integrales que pudimos registrar, están: Garden House, Golden Temple, Ecovida, La Fuente Natural, Cam, Nutrisa, Mi Tierra, Abejito, El Jardín, Agro-Apicultura, Aura Vitalis, Gourmet, Extender, Montaner, Naturlax, Reccius, Sanomega-Mas Epa, Burgol, Supersan Digest, Suprema, Regimel y Ades.